La presión de tu cuerpo, ejercida por tu pubis, nalgas, caderas y muslos, que inmoviliza mi cabeza y me aprisiona en tu humedad, olor y oscuridad, cristaliza en la intensa humillación erótica que percibo como poderosa atracción sexual.
Una de mis tantas maneras de rendirme a ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario