Me cala y se arraiga en mi piel con sus marcas;
Se mece al viento y su zumbido me estremece.
Un amago de dolor placentero en mi vientre,
Un gemido profano al sentirle en mi espalda.
Y si acaso el silencio rompe,
El quejido abrazador de mi agonía;
Que venga mi lengua en letanía,
A lamer tu vagina en reproche.
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