lunes, 20 de junio de 2011

Un poco de mi Avatar, el Uroboros.

El Esfuerzo eterno y la lucha eterna por conseguir la meta son imprescindibles. Nada llega por sí solo. Es la naturaleza cíclica de las cosas las que le confieren un valor más alto. El eterno retorno a las raíces para de ahí, volver a nacer y crecer tan rápido como sea posible y corregir en el paso los errores o desviaciones y abordar una situación de manera distinta sin dejarla de lado. Explorar posibilidades e intentarlas. Todo en tiempo y continuidad. Buscando el Renacimiento. Todo a su tiempo, pero de manera continua. Sin dejar de ver las representaciones que nunca desaparecen y a aquellas que cambian eternamente.

Este símbolo es un círculo. Un anillo que simboliza compromiso. El Saber oculto y protector. El Sol, la Luna y los planetas. Esferas en donde miras a profundidad y extravagancia. Es como la Energía, que no se crea ni se destruye, pero se transforma. Es transformación y evolución al mismo tiempo. Es Fantasía y Maravilla. Es la unidad, todo es uno. Equilibrio y armonía, como el Ying y el Yang. Es la naturaleza circular que une opuestos: La conciencia y la inconsciencia, Vida y muerte.

Es resurrección. Purificación. Ave Fénix. Es el Ouroboros.

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